José: el Rey de los Sueños (2000), secuela directa en vídeo de El Príncipe de Egipto, condensa una de las historias más largas del Génesis — capítulos 37 a 50 — en una película de poco más de ochenta minutos. José es el hijo predilecto de su padre Jacob. Sueña que las gavillas se inclinan y las estrellas se humillan. Sus hermanos, celosos, lo arrojan a un pozo y lo venden a mercaderes ismaelitas. Se convierte en esclavo en la casa de Potifar en Egipto, es falsamente acusado, es encarcelado, interpreta sueños en prisión, es llamado al faraón, llega a ser segundo de Egipto y salva a la región de una hambruna.
Luego sus hermanos — sin reconocerlo — bajan a Egipto a comprar grano. José llora. Se revela. Los perdona. El último acto del filme, en animación, es aquello en lo que el Génesis se demora. La frase que José pronuncia al final de su vida es la frase para la que toda la película ha sido construida:
"Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo."
Una inversión en una frase
El versículo es una de las líneas más citadas de la Biblia hebrea, y una de las moralmente más precisas. No dice que el mal de los hermanos fuera, en secreto, bueno. Dice que ellos pensaron mal y que Dios pensó otra cosa. Pensar en hebreo es chashab — el verbo del tejer, del plan intencional. Los hermanos tejieron un patrón; Dios tejió otro a través. La tela en el telar parece la misma a quien ve caer los hilos. El dibujo solo se hace visible cuando ambos diseños se leen juntos.
El filme, en animación, puede mostrarlo. El pozo, el carro, la prisión, el trono, la hambruna, los hermanos a la puerta — todos están filmados como escenas separadas. Solo al final, con José llorando y hablando, las escenas se resuelven en una sola curva. El público ha estado mirando el mismo tejido por los dos lados.
Lo que el filme deja ver a José
La película no hace de José un santo que siempre entendió. Pasa tiempo amargado en casa de Potifar. Canta sobre identidad perdida. Interpreta los sueños del copero y del panadero sin confianza de que alguien lo recuerde. La película guarda el versículo para el final porque es allí donde se lo gana. Dios lo encaminó a bien no es una frase que se pueda decir desde dentro del pozo. Es una frase que solo se puede decir después de haber sobrevivido a la hambruna.
Por eso el versículo está en el capítulo 50. José es ya un anciano, su padre ha muerto, y los hermanos temen que se vengue del pozo ahora que Jacob no está. El versículo es su respuesta a su miedo. Pensasteis mal contra mí; Dios lo encaminó a bien. La animación entrega este momento a un largo primer plano con lágrimas. Es el plano fijo más largo del filme.
Lo que el versículo no dice
El versículo no dice que el mal de los hermanos fuera pequeño. No dice que el dolor de José en el pozo, en casa de Potifar, en la cárcel fuera menor. Nombra al mal como lo que fue. La inversión no está en el pasado — lo que hicieron sigue siendo lo que hicieron — sino en el uso que se le dio. Para mantener en vida a mucho pueblo, dice el versículo. Los graneros que José construyó preservaron a Egipto y Canaán del hambre. Los hermanos, Judá incluido, viven porque un hermano arrojado al mismo tipo de pozo que ellos usaron los perdonó.
El filme honra la asimetría moral. José llora. Besa a Benjamín. Invita a la familia a bajar. Pero nunca dice no fue nada. El versículo tampoco.
Lo que hacen las canciones
La banda sonora del filme, de John Bucchino, contiene la canción You Know Better Than I, que José canta en la cárcel. La canción es el versículo-en-proceso. Creí estar haciendo lo correcto, creí tener las respuestas… Tú lo sabes mejor que yo. Es el versículo dicho por un hombre que aún no ha visto el tejido por el otro lado, pero está dispuesto a suponer que hay otro lado.
Por eso la película, aun siendo una animación infantil, se siente teológicamente más madura que la mayoría de adaptaciones en imagen real. Filma la espera. No salta a la inversión.
Los cuarenta segundos
Lea Génesis 50:20 una vez. Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Cuarenta segundos. En ese tiempo, todo el arco de la vida de José — pozo, esclavitud, cárcel, trono, reencuentro — cabe allí. La animación del filme es el lado visible del tejido. El versículo es el dibujo.
El pozo es el espectáculo. La inversión es el versículo. Encaminó a bien es la línea que hace posible el perdón sin mentir.